{"id":885,"date":"2021-10-15T03:21:49","date_gmt":"2021-10-15T03:21:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.fundarweb.org.ar\/fundar\/?p=885"},"modified":"2021-10-15T03:27:47","modified_gmt":"2021-10-15T03:27:47","slug":"el-retiro-de-merkel-de-la-politica-interrogante","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.fundarweb.org.ar\/fundar\/el-retiro-de-merkel-de-la-politica-interrogante\/","title":{"rendered":"El retiro de Merkel de la Pol\u00edtica. Interrogante"},"content":{"rendered":"<p>Los alemanes no sufren despu\u00e9s de votar: gane quien gane sus vidas seguir\u00e1n igual. Pero esta vez fue diferente. Angela Merkel se retira de la pol\u00edtica. Les deja a sus colegas la urgencia por la transici\u00f3n energ\u00e9tica y digital y por encontrar una posici\u00f3n equilibrada entre Estados Unidos y China. Marca a los j\u00f3venes con dos legados: ostentar la prosperidad no es un valor y procrastinar no est\u00e1 tan mal. \u00bfLas grandes decisiones siempre pueden esperar?<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>El d\u00eda que cay\u00f3 el muro de Berl\u00edn, Angela Merkel estaba en un sauna. Era el ritual de los jueves, que compart\u00eda con una amiga. Reci\u00e9n cuando termin\u00f3 se sum\u00f3 a la muchedumbre, que abr\u00eda su paso por Berl\u00edn Occidental. Los festejos, la traves\u00eda en una ciudad hasta entonces desconocida, durar\u00eda toda la noche, pero Merkel apenas alcanz\u00f3 a tomar una cerveza y regres\u00f3 a su casa. Al otro d\u00eda ten\u00eda que entrar temprano a trabajar como f\u00edsica en la Academia de Ciencias de la zona Este.<\/p>\n<p>Unas semanas despu\u00e9s comenz\u00f3 su segunda vida.<\/p>\n<p>La primera, que dur\u00f3 hasta sus 35 a\u00f1os, hab\u00eda transcurrido en un pa\u00eds extinto: la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica Alemana (RDA). Hija de un pastor luterano y una profesora de idiomas, naci\u00f3 en Hamburgo, pero a los meses el empleo del padre llev\u00f3 a la familia a Templin, una peque\u00f1a ciudad en la parte norte de Berl\u00edn Este. Gracias al privilegio eclesi\u00e1stico, los Kasner llevaban una vida por encima de la media oriental: ten\u00edan dos autos, ropa y comida que les llegaba desde la otra Alemania. Quiz\u00e1s eso explica el hecho de que Angela, a diferencia de buena parte de las mujeres de su edad, haya podido estudiar. Fue en la universidad donde naci\u00f3 el sello Merkel: all\u00ed conoci\u00f3 a Ulrich Merkel, otro f\u00edsico, con el que se cas\u00f3 y luego divorci\u00f3 apenas unos a\u00f1os despu\u00e9s. Decidi\u00f3 quedarse con el apellido.<\/p>\n<p>La transici\u00f3n fue vertiginosa. Con el Muro todav\u00eda en escombros, la f\u00edsica se uni\u00f3 a Despertar Democr\u00e1tico, una agrupaci\u00f3n liberal compuesta por j\u00f3venes del Este que al a\u00f1o termin\u00f3 integr\u00e1ndose a la Uni\u00f3n Dem\u00f3crata Cristiana (CDU), el partido tradicional de la centroderecha alemana. El contexto pol\u00edtico, el origen de Merkel, su juventud, pero tambi\u00e9n su talento (colaboradores de ese entonces la describen como una pol\u00edtica fr\u00eda, brillante y certera) la proyectaron en el partido.<\/p>\n<p><strong>Con el Muro en escombros comenz\u00f3 su carrera pol\u00edtica. En 1991 fue ministra de mujeres y juventudes; luego de medio ambiente. En 2005 se convirti\u00f3 en canciller. Dec\u00edan que no estaba lista para gobernar.\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Helmut Kohl, el canciller de la reunificaci\u00f3n, se ocup\u00f3 personalmente de propagar el apodo. A Merkel la conoc\u00edan como\u201cla chica de Kohl\u201d. Para 1991 fue ministra de mujeres y juventudes; luego de medio ambiente. Seg\u00fan testimonios de esos a\u00f1os, Merkel no ten\u00eda una gran visi\u00f3n program\u00e1tica. No se preocupaba particularmente por los ministerios que ocupaba: solo quer\u00eda ascender. En 1998, cuando la CDU pas\u00f3 a la oposici\u00f3n, se convirti\u00f3 en la l\u00edder del partido, pese a que no hab\u00eda cumplido ni una d\u00e9cada entre sus filas. Al a\u00f1o siguiente complet\u00f3 la estocada: envi\u00f3 una columna de opini\u00f3n a un diario conservador llamando a ponerle fin a la era Kohl. La excusa fue un esc\u00e1ndalo de corrupci\u00f3n en el que su padrino pol\u00edtico estaba involucrado. Fue una jugada riesgosa, pero tuvo \u00e9xito.<\/p>\n<p>En 2005, la Uni\u00f3n Dem\u00f3crata Cristiana gan\u00f3 las elecciones y Angela Merkel se convirti\u00f3 en canciller. Gerard Schroder, el rival al que acababa de vencer, fue uno de los tantos pol\u00edticos que en ese entonces le auguraban a su canciller\u00eda una corta duraci\u00f3n. Dec\u00edan que no estaba lista para gobernar el pa\u00eds. Se qued\u00f3 diecis\u00e9is a\u00f1os.<\/p>\n<p>El domingo pasado, 26 de septiembre, celebradas las elecciones federales, Angela Merkel empez\u00f3 a emprender el camino a su tercera vida.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>La era Merkel est\u00e1 a punto de terminar. El final estaba anunciado desde hace tres a\u00f1os, cuando decidi\u00f3 que no iba a candidatearse otra vez. Ahora, finalmente, es real. Despu\u00e9s de una d\u00e9cada y media al mando de Alemania y la Uni\u00f3n Europea, la primera mujer en ocupar el m\u00e1ximo cargo del Estado alem\u00e1n deja la pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Las elecciones ya ocurrieron,\u00a0<em>Mutti\u00a0<\/em>(la forma m\u00e1s cari\u00f1osa que tiene el alem\u00e1n para decir \u201cmam\u00e1\u201d) pasa a retiro. Esta semana, a medida que los carteles de propaganda de candidatos y partidos vayan desapareciendo de las calles, la pol\u00edtica tambi\u00e9n ir\u00e1 perdiendo peso en las conversaciones diarias de amigos, familiares y colegas de trabajo.<\/p>\n<p>Puede que desde Argentina, donde es tema recurrente en cada reuni\u00f3n social, sea dif\u00edcil entender el v\u00ednculo de un alem\u00e1n con su(s) gobierno(s). Si bien est\u00e1 siempre presente en todos los diarios y en la\u00a0<em>Tagesschau<\/em>, el infaltable noticiero que las familias sintonizan a las ocho de la noche mientras terminan de cenar, la charla cotidiana de los alemanes no gira en torno al impacto de las decisiones de los pol\u00edticos en su vida cotidiana. O al menos no todo el tiempo.<\/p>\n<p><strong>Su liderazgo conecta con un pueblo que, a diferencia de otros, no considera un valor ostentar su prosperidad.<\/strong><\/p>\n<p>Andr\u00e9s Goldszmidt, argentino radicado hace m\u00e1s de una d\u00e9cada en Alemania, trabaja en el servicio de noticias en espa\u00f1ol de Deutsche Welle. Todav\u00eda repara en esa diferencia cultural ante cada nueva elecci\u00f3n ac\u00e1 o all\u00e1. \u201cOdio las generalizaciones, pero s\u00ed creo que hay diferencias. Puede ser el \u00e1mbito social donde me toc\u00f3 caer o que sigo sin encontrar el timeline tuitero adecuado, pero te doy un ejemplo: en Argentina en la noche electoral todos queremos saber si\u00a0<em>perdimos<\/em>\u00a0o\u00a0<em>ganamos\u00a0<\/em>(llantos, abrazos, puteadas incluidas). Ac\u00e1 nos preguntamos si gan\u00f3 tal o perdi\u00f3 cual.\u201d Ese v\u00ednculo m\u00e1s distante con la coyuntura puede tener muchas ra\u00edces, pero tiene ante todo una justificaci\u00f3n econ\u00f3mica y social: la sensaci\u00f3n de que, gane quien gane, las cosas seguir\u00e1n estando m\u00e1s o menos igual.<\/p>\n<p>As\u00ed y todo, la despedida de la \u201cmadre de los alemanes\u201d (que despu\u00e9s de la victoria de Donald Trump fue proclamada por el\u00a0<em>New York Times<\/em>\u00a0como \u201cla \u00faltima defensora del liberalismo occidental\u201d) cala hondo en varias generaciones que jam\u00e1s hab\u00edan visto gobernar a otra l\u00edder y se preguntan c\u00f3mo ser\u00e1 vivir sin ella. Salvo por los seguidores de la ultraderecha, incluso quienes jam\u00e1s votaron ni votar\u00edan a la Uni\u00f3n Dem\u00f3crata Cristiana coinciden en algo: \u201cLa vamos a extra\u00f1ar\u201d.<\/p>\n<p><strong><em>Mutti\u00a0<\/em><\/strong><strong>(\u201cmami\u201d) se va. Hasta quienes no la votaron piensan c\u00f3mo ser\u00e1 vivir sin ella.<\/strong><\/p>\n<p>Ahora, con los resultados en mano, los partidos deber\u00e1n iniciar una ronda de negociaciones para formar gobierno. El desenlace es tan incierto como la duraci\u00f3n del proceso de negociaci\u00f3n, que podr\u00eda llevar meses (quien haya visto\u00a0<em>Borgen<\/em>, entender\u00e1 de qu\u00e9 hablamos cuando hablamos del proceso de armado de una coalici\u00f3n). Si el procedimiento se prolonga hasta el 17 de diciembre, Merkel incluso podr\u00eda quebrar otro r\u00e9cord y ser la canciller m\u00e1s duradera en la historia del pa\u00eds, aventajando al canciller de la reunificaci\u00f3n, Helmut Kohl. Los alemanes, mientras tanto, tendr\u00e1n tiempo para despedirse.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>El imaginario sobre Alemania como una naci\u00f3n multi\u00e9tnica, de avanzada, llena de culturas distintas en convivencia solamente encuentra asidero en los grandes centros urbanos del pa\u00eds: Berl\u00edn, Hamburgo, M\u00fanich (algo menos) y por \u00faltimo Colonia y Bonn, que por su cercan\u00eda conforman un corredor un poco indiferenciado de gente que va y viene de una ciudad a la otra. Por lo dem\u00e1s, Alemania sigue siendo un pa\u00eds lleno de alemanes.<\/p>\n<p><strong>Merkel puso fin al desarrollo nuclear alem\u00e1n y recibi\u00f3 a los refugiados en 2015. Para sus cr\u00edticos, el pa\u00eds necesita activar la transici\u00f3n energ\u00e9tica y reposicionarse ante la competencia geopol\u00edtica entre EEUU y China.<\/strong><\/p>\n<p>Como cualquier persona que echa lazos y entra en conversaci\u00f3n activa con el lugar en el que vive \u2013algo que, si uno es migrante, sucede solo con una dosis extra de esfuerzo por entender el pa\u00eds elegido, o dejando hacer lo suyo al tiempo\u2013 el periodista argentino tiene a su alrededor personas muy distintas que conforman su entorno alem\u00e1n. Est\u00e1 el c\u00edrculo profesional \u2013compuesto por periodistas, universitarios y much\u00edsimos expatriados\u2013 y el que m\u00e1s se parece a una familia, en las afueras de Friburgo, muy cerca de la Selva Negra, en un sur del pa\u00eds m\u00e1s bien boscoso y rural.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los intereses de las personas que conforman sus dos mundos, y aquello que le piden a sus gobernantes, no se parecen demasiado: si las demandas en las grandes urbes (y sobre todo de las nuevas generaciones) pasan cada vez m\u00e1s por las pol\u00edticas ambientales y la ampliaci\u00f3n de derechos, los sectores rurales siguen poniendo valor en la econom\u00eda, el trabajo y la posibilidad de una jubilaci\u00f3n mejor. Pero dice Andr\u00e9s que tambi\u00e9n hay puntos en com\u00fan: \u201cEn mis dos mundos veo coincidencias en la aprobaci\u00f3n de Merkel por la manera en que vive: sin alardes, con el ascetismo de una servidora p\u00fablica que est\u00e1 cumpliendo su misi\u00f3n, por su carrera como cient\u00edfica, por su manera de ser en las apariciones p\u00fablicas, sin coqueteos innecesarios con los periodistas\u201d.<\/p>\n<p>Durante estos a\u00f1os, Merkel personific\u00f3 para la gran mayor\u00eda de los alemanes una forma de ejercer el liderazgo que conecta con la forma de ser de un pueblo pr\u00f3spero que, a diferencia de otros, no ve en la ostentaci\u00f3n de esa prosperidad un valor. Quiz\u00e1 porque, a\u00fan hoy, distintas clases sociales se siguen encontrando en las escuelas, en los hospitales y en los parques p\u00fablicos.<\/p>\n<p><strong>El imaginario sobre Alemania como naci\u00f3n multi\u00e9tnica, de avanzada, encuentra asidero en Berl\u00edn, Hamburgo, M\u00fanich. Por lo dem\u00e1s, Alemania sigue siendo un pa\u00eds lleno de alemanes.\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>\u201cHay algo, tal vez no tan consciente, de ver en Merkel un modelo de c\u00f3mo quisi\u00e9ramos que fuera cualquiera que est\u00e9 en esa funci\u00f3n o incluso c\u00f3mo quisi\u00e9ramos ser nosotros si estuvi\u00e9ramos en su lugar\u201d, reflexiona Goldszmidt.<\/p>\n<p>Suele decirse que los alemanes tienen una palabra para todo. Algunas, incluso, pueden retratar una era, o al menos una parte. Para 2015 la palabra\u00a0<em>merkeln<\/em>\u00a0ya formaba parte del l\u00e9xico popular, sobre todo entre los j\u00f3venes. El verbo refiere a no tomar grandes decisiones, postergarlas todo lo que sea posible y esperar, en definitiva, a que las cosas se resuelvan solas.<\/p>\n<p><strong>Las grandes urbes (y las nuevas generaciones) piden pol\u00edticas ambientales y la ampliaci\u00f3n de derechos. Los sectores rurales, estabilidad econ\u00f3mica, trabajo y una buena jubilaci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p>Esa es una de las principales sombras de la era Merkel, pero quiz\u00e1s tambi\u00e9n su condici\u00f3n de posibilidad. Fue una canciller de pasos cortos y seguros, en general junto a sus rivales pol\u00edticos, a los que encontr\u00f3 en el centro del sistema de partidos. La mayor de las veces en alianza con la socialdemocracia, con la que gobern\u00f3 doce de sus diecis\u00e9is a\u00f1os. Hubo, es cierto, algunas excepciones en esta impronta: la decisi\u00f3n de ponerle fin a la energ\u00eda nuclear en Alemania, una bandera de su partido, y la recepci\u00f3n de m\u00e1s de un mill\u00f3n de refugiados en 2015. Pero en l\u00edneas generales Merkel no imprimi\u00f3 ning\u00fan cambio estructural en la sociedad ni en la econom\u00eda alemana. Para sus cr\u00edticos, el pa\u00eds necesita un giro de tim\u00f3n de cara a la transici\u00f3n energ\u00e9tica y digital, sumado a un contexto donde la competencia geopol\u00edtica entre Estados Unidos y China pone a Europa en una posici\u00f3n inc\u00f3moda. Sus defensores se\u00f1alan que, adem\u00e1s de la proyecci\u00f3n de estabilidad, hubo dividendos claros: los alemanes nunca fueron tan ricos como con Merkel.<\/p>\n<p>Pero esa riqueza cuenta otras historias. Alemania gan\u00f3 millones con los intereses de los bonos griegos que el pa\u00eds comenz\u00f3 a comprar en 2010, cuando Merkel se transform\u00f3 en la cara de la austeridad para el sur de Europa, con efectos que perduran hasta hoy (basta con ver el estado de sus servicios p\u00fablicos cuando lleg\u00f3 la pandemia). El rol de la canciller durante la crisis de deuda en la zona euro profundiz\u00f3 la desigualdad entre el norte y el sur. Merkel fue durante todo su gobierno la l\u00edder virtual de la Uni\u00f3n Europea, que no solo sufri\u00f3 la prioridad que le otorg\u00f3 la canciller a los intereses alemanes sino tambi\u00e9n su incapacidad para aplicar cambios estructurales. Es en el espacio europeo donde la procrastinaci\u00f3n merkeliana se vio con mayor claridad.<\/p>\n<p><strong>Deja un legado: procrastinar no est\u00e1 tan mal. \u00bfLas grandes decisiones siempre pueden esperar?<\/strong><\/p>\n<p>Los alemanes, por el momento, pueden sentirse ganadores. Es otra forma m\u00e1s para entender su legado: en las elecciones del pasado domingo, ninguno de los principales candidatos planteaba una ruptura con su gobierno. Olaf Scholz, el socialdem\u00f3crata que es favorito para desplazar a la centroderecha del poder y convertirse en canciller, se posicion\u00f3 como un merkelista progresista. Otra palabra que deja\u00a0<em>Mutti\u00a0<\/em>despu\u00e9s de 16 a\u00f1os en su cargo: la\u00a0<em>Merkelisierung<\/em>\u00a0(merkelizaci\u00f3n). No habr\u00e1 otra igual a ella. Pero si alguna vez se habl\u00f3 de la\u00a0<em>Merkelisierung<\/em>\u00a0del mundo, hoy parece m\u00e1s adecuado hablar de la\u00a0<em>Merkelisierung<\/em>\u00a0de la pol\u00edtica alemana.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los alemanes no sufren despu\u00e9s de votar: gane quien gane sus vidas seguir\u00e1n igual. Pero esta vez fue diferente. Angela Merkel se retira de la pol\u00edtica. Les deja a sus colegas la urgencia por la transici\u00f3n energ\u00e9tica y digital y por encontrar una posici\u00f3n equilibrada entre Estados Unidos y China. 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