Frente a la crisis hídrica y a la propia situación histórica de Mendoza con el agua, somos un desierto, que se riega artificialmente . Debemos actuar, eso es actuar, no sólo en la legítima petición a las autoridades, sino denunciar las prácticas habituales y ciudadanas, que pareciera se han naturalizado, el video muestra que está tipificado por el código penal. Robar agua es robar un bien como un televisor, una computadora o una bicicleta, pero parece, que mientras nos movilizamos en defensa del agua, no somos capaces de denunciar a quienes, con estas prácticas perjudican a los verdaderos usuarios del agua, los regantes, en realidad los dueños del agua y a su vez son los que la paga. Típico de las conductas de doble moral. Es probable que el aprendizaje venga no por el cambio de conductas sino por la escacez extrema. Igual que ver el agua en la calle, nuestras acequias con basura y ela gua nos ocurre, y en lugar de trasmitirlo o agacharnos, miramos para otro lado, hay una responsabilidad social que no es para los otros, es para nosotros, somos nosotros los otros.
