«Odio a los indiferentes también por esto: porque me fastidia su lloriqueo de eternos inocentes. Pido cuentas a cada uno de ellos: cómo han acometido la tarea que la vida les ha puesto y les pone diariamente, qué han hecho, y especialmente, qué no han hecho. Y me siento en el derecho de ser inexorable y en la obligación de no derrochar mi piedad, de no compartir con ellos mis lágrimas». Antonio Gramsci
El pensador italiano de principios del siglo XX, de ideas socialistas y comunistas, siempre acuñó en la idea del pesimismo de la inteligencia y el optimismo de la voluntad, y de tono crítico y desafiante a la indiferencia, vale citarlo para el análisis aunque el peronismo tiene su base ideológica con diferencias que se advierten claramente
Se quiere, en esta línea de pensamiento que una sociedad no se plantea las tareas para las cuales no existen las condiciones objetivas para su solución, condiciones que a su vez deben ser educadas, no impuestas.
Creemos que se gira alrededor de una de las preocupaciones centrales y más antiguas en el pensamiento político, las relaciones entre dirigentes y dirigidos o gobernantes y gobernados, y cómo éstas se expresan a través de todo el tejido social, inclusive en esas esferas sociales menos sospechadas. El uso de la expresión pesimismo de la inteligencia, optimismo de la voluntad en una mirada madura se expresa como una permanente tensión realista que recorre la práctica política en su andar por resolver esas relaciones con el mayor equilibrio posible.
En esta época de indiferencias planetarias y nacionales, cuando por delante tenemos enormes retos políticos, sociales, culturales y hasta humanos, es también bueno recordar la cita inicial de este artículo y darle el marco adecuado. Nunca para las sociedades la indiferencia, fue el mejor refugio. Los ejemplos en la historia argentina lo muestran con mucha nitidez, en varios de sus períodos, alguno de ellos todavía abierto.
La lectura de la situación nacional, del gobierno peronista – kirchnerista desde 2003-2015 son un buen material para aplicarnos en esa tensión entre el optimismo y la inteligencia de la razón. Los resultados que se obtuvieron en estos años siempre los comparamos con el pasado reciente, con los anteriores gobiernos de otras fuerzas y de parte de las nuestras y ganamos ampliamente. En las cosas fundamentales, las que tienen que ver con la creación y distribución de la riqueza, con la incorporación de derechos que todos ahora asumen sostener, con la democratización de la sociedad y con los resultados de nuestra práctica.
Si la miramos en el largo derrotero de construir una sociedad más avanzada y libre, material y culturalmente sólo dimos un paso, pero hacia un horizonte muy lejano. Y nos cuesta asumirlo. Para algunos, ese horizonte lejano al que le ponen nombre, no tiene una definición muy precisa, es un vaivén de voluntarismos sin base, de frustraciones resueltas apretando los dientes políticamente y humanamente, de alianzas sin claridad y un refugio en personalidades que nos guíen por el laberinto de nuestras debilidades. Esas mismas debilidades, mucho liderazgo poca conducción, la idea de eternidad , la mezquindad de no aceptar al otro, la falta de esa organización que puede vencer al tiempo, hicieron posible la llegada de Mauricio Macri y su gobierno lleno de frases para el Cambio, pero vacíos de hechos concretos que le otorgaran vocación mayoritaria.
Hoy ya terminado ese gobierno que a juzgar por los resultados electorales, la sociedad le reconoce talvez esos logros intangibles, tan difíciles de mostrar y mucho menos de ver, frente a la brutal caída de la economía nacional, el desamparo de grandes grupos de la sociedad, ese propio desaliento a seguir confiando en nuestra propia viabilidad como nación, en el marco de una América Latina que busca, desesperadamente su rumbo en un mundo a la deriva y en crisis.
Como siempre, fieles a hacernos cargo lo que nos toca, sin excusas, El Peronismo en el día a día de los hechos concretos, con la consigna clásica… Ahora es Ahora…. entonces no podemos quedamos aprisionados en la herencia recibida y pararnos solo en nuestros aciertos históricos , ni en la reacción frente a los que solo les exigen a los demás pero no cumplen con lo suyo, ni los que subestiman todos los días la necesidad de una gestión diferente, eficaz y con resultados como parte de la batalla cultural, y todos nos dedicamos a justificarnos, de ser así al final la historia nos absorberá.
Seremos parte de ellos, de los que hicieron de la justificación histórica de su poder la razón de su existencia. Nosotros nacimos con Perón como otra cosa, para cambiar con profundidad, para transformar, para revolucionar la sociedad y su composición y corremos el riesgo de que el mundo que vinimos a cambiar nos cambie a nosotros.
¿Qué tenemos por delante? El optimismo de que hemos dado algunos pasos para recuperar en una nueva época, la gran herramienta política de la participación, de la fraternidad en la diversidad, de lo colectivo, de la elaboración y la práctica. Obviamente me refiero al Frente de Todos, representación del peronismo de este tiempo, a su profundo sentido de la unidad, como elaboración original del carácter de Movimiento a esa fuerza nacional con la subjetvidad de al menos querer pertenecer en esa cuota de optimismo de la voluntad,
Ahora es Ahora y la sociedad nos pone al mando de la Argentina y el futuro dependerá de cuan robustas serán las fuerzas capaces de afrontar los desafíos que hay que resolver.
Si lo que se quiere en serio es discutir con toda la sociedad y sobre todo con las fuerzas sociales ,culturales y productivas del cambio, nuevas etapas más audaces, más profundas, más estructurales para el Peronismo, hay un solo camino, aceptar que se debe mejorar, que la dinámica de la política requiere cambios que no significan retroceder, pero sí, abrir el debate sin miedos, siendo tolerantes sin perder firmeza y dejar los dogmatismos y los fundamentalismos mezquinos, que no son otra cosa que un refugio para los que no se animan y prefieren la comodidad de la indiferencia y seguir relatando lo que les mandan.
Si en el año 1945 cuando Perón con las fuerzas sociales que dieron nacimiento al Peronismo hubiera privilegiado su propia capacidad de controlarlo, de ponerle corrales formales para que no se escapara de sus esquemas, de sus visiones, el Peronismo hubiera sido pasajero, y la realidad muestra que este Movimiento fue capaz de superar su muerte.
Es más los que privilegiaron su visión parcial, sectorial y profundamente equivocada sobre los caminos de esa revolución transformadora, solo contribuyeron a sus propias derrotas que fueron errores históricos, hoy reparados por la grandeza de aquella conducción estratégica y aceptados por las generaciones que vinieron.
Los problemas de gestión que afrontamos a nivel nacional no son baches del camino, no son las frases comunes sobre la inexorable posibilidad de los errores, son los necesarios cambios a los que hay que animarse, y que nuestros cuadros dirigentes, deben afrontar con patriotismo, dando el ejemplo, jugándose por esta etapa histórica. Se terminó la época del revoleo de banderas y hace tiempo comenzó el tiempo del rigor, de la inteligencia, del estudio, de la elaboración, de la transformación, de la capacidad crítica.
Se debería terminar el tiempo de tantas palabras y demasiadas explicaciones y florecer la capacidad de entender la realidad para cambiarla, que siempre es más difícil que relatarla.
Por haber callado más del tiempo necesario, por haber dejado avanzar conceptos que son empobrecedores del pensamiento siempre actual del Peronismo y que liquidan toda perspectiva de seguir avanzando , es que hoy afrontamos conducir los destino de la Argentina . Son oportunidades para la inteligencia y la voluntad.
No se trata de sacarse las ganas con bronca, con rencores , ni con la indiferencia, ni con las advertencias realizadas, sino de ir hasta el fondo con el optimismo de la voluntad y ni un milímetro detrás con el pesimismo de la inteligencia. La etapa que se viene o que hemos iniciado hace días será políticamente llena de oportunidades para cumplir con nuestros valores inalterables, y llena de aristas que corregir, rumbos que revisar, actores nuevos , propio de la naturaleza de la política pero con la extraordinaria amplitud de formas que toma el Peronismo en cada ocasión. Esto recién empieza Siempre Adelante….propio de la naturaleza del peronismo.







